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Articulos filtrados por fecha: Mayo 2012
Viernes, 18 de Mayo de 2012 13:54

Los 10.000 del Soplao 2012

 

Publicado en Rutas
Domingo, 27 de Mayo de 2012 16:13

Los 10.000 del Soplao o el Invierno en Mayo

Después de unos meses de impaciente espera tras inscribirnos en “Los 10.000 del Soplao” había llegado el momento. 6 Espantaliebres emprendimos juntos el viaje a Cabezón ese viernes 18 de Mayo de 2012. La cuadrilla estaba compuesta por Eugenio, Javi, Fernando, Miguel, Pablo y un servidor. Fidel y Jorge completaban la representación “espantaja” en esta prueba.

Llegamos a Cabezón en torno a las siete y media de la tarde. El pueblo estaba ya repleto de participantes que se disponían a recoger su dorsal y a empaparse del ambiente del “Soplao”. Fuimos a por nuestros packs con el dorsal, el maillot y algún que otro obsequio y folleto publicitario. El ambiente del pueblo el día previo a la prueba ya da una idea de lo que nos encontraremos en la salida, y lo que en unas horas vivirán los participantes de la ultra-maratón.

Nos montamos en la furgoneta para dirigirnos a Mazcuerras, pueblo que se encuentra a 5 km y donde tenemos nuestro alojamiento, “La Posadita”. Allí nos recibieron sus dueños y la lluvia, inseparable compañera durante todo el fin de semana.

Descargamos todos los bártulos y escogimos habitaciones. Mientras nuestro mecánico oficial, Eugenio, ponia apunto las bicis, Javi y Fer preparaban la cena. El resto colocábamos la mesa o pensábamos que equipo llevaríamos al día siguiente. La lluvia y el frío siempre en mente ya que las previsiones no eran muy halagüeñas, en el mejor de los casos pronosticaban lluvias débiles pero continuas hasta mediodía y fuertes chubascos prácticamente hasta el lunes.

Cenamos pasta y pollo a la plancha, entretanto nos gastamos una bromillas. Recogimos un poco todo y pronto nos fuimos a dormir.

A las 6:00 AM empiezan a sonar los despertadores. Desayunamos, subimos las bicis a la furgo y rumbo a Cabezón, donde aparcamos bastante rápido.

Después de alguna vuelta por las calles de Cabezón Javi, Pablo, Fer y yo conseguimos llegar a la cola de la salida. Eugenio y Miguel estaban un poco más adelante, se habían adelantado a comprar un bote. Los minutos previos me resultaron bastante tranquilos, pensar que por delante me quedaban 165 calmaba mis nervios. En esa distancia da tiempo a ponerse tenso y calmarse unas cuantas veces. Hablamos con un amable lugareño que también participaba y nos decía que con la pinta que tenía el día se iba a retirar en cuanto empezase a ponerse feo. Yo asentía con la cabeza pero para mís adentros pensaba que terminaba “El Soplao” sí o sí... que equivocado estaba.

Se dió la salida, el ambiente espectacular. La gente, la megafonía, las vallas, todo eso hace que por un momento te sientas ciclista de verdad. Pronto nos encontramos con Eugenio y Miguel. Durante los primeros kilómetros rodamos a un ritmo tránquilo pero que a su vez nos permitía ganar alguna que otra posición.

Tras subir Monte Corona y San Antonio y sus respectivas bajadas, también con algún que otro tapón, llegamos a la subida del Soplao por La Cocina. A esas alturas hacía un rato que nos habíamos puesto ya el chubasquero y la lluvia nos salpicaba de vez en cuando. Por Las Lastras tuvimos que subir prácticamente todo el recorrido andando, el barro y la multitud así lo obligaban. En cuanto se despejó el panorama me subí a la bici y creí que Miguel y Fer también lo hacían, pero miro atrás y no los veo. Decido seguir ya que Pablo, Eugenio y Javi subían andando un poco más adelante. Los cogería y esperaría con ellos a Fer y Miguel. Avanzó metros y más metros pero no los localizo. Pues nada, a seguir dándole. Termino la zona del barro y enfoco la bajada posterior. Al llegar abajo, había un buen hombre con una cuba de agua que estaba limpiando bicis. Decidí esperarlos ahí. Pasaban grupos y más grupos de bicis pero de ellos ni rastro. Pensé que habrían pasado ya y que ni yo los había visto ni ellos a mí.

En marcha otra vez, en mi cabeza estaba pillarlos cuanto antes. Empecé el ascenso a Las Cuevas saltando de un grupo a otro, a buen ritmo. Iba subiendo y charlando con otros participantes que iba encontrando. Casi sin darme cuenta llegué a la cima y al avituallamiento. Llovía a más no poder. Bebí y comí algo. Ahí ya empecé a pensar que iba yo delante y no al revés. Esperé unos minutos no llegaban. Intenté llamarlos por teléfono, pero no era capaz de desbloquear mi “maravilloso” smartphone por culpa de las gotas de lluvia sobre la pantalla táctil. Me estaba enfriando y me aventuré a bajar.

Descenso rápido y entretenido, tuve que adelantar a bastante gente. Me parecía sorprendente la cantidad de participantes que bajaban desmontados. Así llegué al pueblo de Celis, que estaba volcado. Uno de sus habitantes me limpió el barro de toda la bicicleta con una manguera y una señora me dió unas servilletas para limpiar las gafas. Por cierto, no había parado de llover.

Luego un tramo de carretera donde rodé bastante rápido saltando de nuevo de grupo en grupo. Alguien se había dejado el grifo abierto, ¡¡Cómo llovía!! Así hasta cruzar el río, ahí ya tenía los pies empapados, aún así lo crucé saltando de roca en roca. Un poco más adelante tuve que parar porque no veía nada, me había entrado agua y con el sudor me escocía bastante.

Subí el Monte Aa mejor de lo que yo esperaba. Tenía bastante respeto a esas rampas pero “piano, piano si va lontano”. Me sonó el movil, tenía varias llamadas de mis compañeros, pero cuando fui capaz de abrir la bolsa del sillín, sacarlo y desbloquerlo ya habían colgado. Los intenté llamar pero supongo que ellos tenían las mismas dificultades que yo. Cuando ya estaba bajando parecía que la lluvia daba un poco de tregua.

En Ruente paré unos minutos a ver si los veía pasar, pero no llegaban. Mientras iba rumbo a la Ucieda me cruzada con bastantes participantes que abandonaban, demasiados creía yo. A pesar de la lluvia a mí de momento no se me pasaba por la cabeza dar la vuelta.

En Ucieda me comí un par de medios-bocatas de jamón y un plátano. Intenté contactar de nuevo con el resto de la tropa. Estaba dando vueltas por allí a ver si los veía y meditando si encaraba yo solo El Moral cuando veo a Miguel con el teléfono en la mano. Pego un grito y ya me ve. Acababa de llegar hacía 5 minutos. Enseguida llega el resto. Eugenio y Fer toman la decisión de no seguir. Javi no lo tiene claro, está dispuesto a subir El Moral pero piensa en el frío que puede hacer en Fuentes. Sobretodo combinado con la lluvia que lo haría insufrible. Miguel y yo decimos que subimos El Moral y luego veremos si seguimos o no... Ilusos!!!

Menos Eugenio y Fer que toman una sabía decisión, los otros cuatro empezamos a subir. Estoy un poco agarrotado. Tanto tiempo parado me pasa factura. Me cuesta pero voy subiendo. Voy haciendo la goma con Javi y Miguel que van delante y me van esperando. Voy sobre la bici y noto una sensación muy rara, sé que estoy subiendo, que llevo el chubasquero, la térmica... que es lógico que tenga calor, pero tanto. Por un momento hasta creí que tenía fiebre. Fueron unos minutos extraños mientras duró esa sensación. A mitad de la ascensión baja uno moto gritándonos que vayamos por la derecha que los primeros están bajando. Como motos van. Se empieza a sentir el frío de verdad. Un poco más arriba empezamos a escuchar a otros participantes decir que la prueba estaba suspendida, que estaba habiendo muchísimas hipotermias. Oigo el teléfono y me paro a cogerlo porque supuse que sería Pablo que se había quedado atrás, pero ni siquiera soy capaz de abrir la bolsa del sillín. Tenía las manos heladas. Cuando llegué arriba, Miguel y Javi ya me dijeron que aquello se había acabado, no se podía subir Fuentes. O bajábamos a Barcena y volvíamos por carretera durante 20 km o por donde habíamos subido. Claramente mejor por donde habíamos subido. Con la que estaba cayendo ir por carretera era más peligroso. En ese momento sentí decepción y alivio a la vez. Aunque físicamente me encontraba con fuerzas, el frío me tenía anulado. Era una sensación muy rara, no podía hacer usos de esa energía que sabia que tenía. Y yo no sabía que todavía me quedaba lo peor.

Arrancamos y comenzó la bajada. Hacía dos minutos que me había cambiado de guantes y estaban ya empapados. Bajé como pude, sin sensibilidad en los dedos. No sabía cuando frenaba o no, no tenía fuerza en los pulgares para cambiar. Bajaba titiritando y movía los dedos los sobre el manillar incesantemente. Al llegar abajo estaba Miguel esperando. Me ofreció sus guantes de invierno, estaban mojados pero calientes de tenerlos puestos. Tan solo pude ponerme uno. Pero estar intentándolo durante unos minutos creo que me reactivó toda la circulación y me recompuso un poco.

Estábamos al lado de un puesto de Protección Civil al que llegaban ciclistas con síntomas de hipotermia para ser atendidos. Nosotros seguimos rumbo a Cabezón con Pablo y Javi que estaban aguardándonos cerca. Llegamos a Cabezón, ambiente de lujo. Incluso nos dimos el gusto (amargo) de cruzar la meta. La crucé sabiendo que no había logrado mi objetivo, pero esta vida siempre te da la revancha y probablemente tenga la oportunidad de volver a intentarlo. Y para ello contaré con todo lo que aprendí ese día.

Ya en “La Posadita” nos duchamos, algunos tuvimos suerte y fue con agua caliente, y repusimos fuerzas. El domingo la vuelta a casa.

Remarcar la labor de la organización, que a mí juicio tomo la decisión correcta guste o no a todo el mundo. Es preciso entender la complejidad de una prueba de esta envergadura. Es posible que no hayan acertado en todo o hayan tenido falta de previsión en algún aspecto. Pero seguramete que los muchos que critican sus decisiones hubiesen tomado las mismas o similares.

También mención para el resto de participantes, tanto en BTT como en otras modalidades. Para mí los de la combinada y de la “ultra” son unas máquinas.

Por supuesto agradecer su apoyo a la gente de todas las localidades por las que transcurre el recorrido. Se vuelcan y hacen que los “10.000 del Soplao” sean los que son.

No me olvido de nuestro de alojamiento. Todo perfecto, repetiremos en “La Posadita” de Mazcuerras.

El año que viene más y mejor!!!

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Lunes, 21 de Mayo de 2012 20:49

24 Horas de Mataporquera

Pues eso que hay que ir pensado en los equipos para apuntarnos a Mataporquera, QUE HAY PLAZAS LIMITADAS!!! ES EL 28 y 29 DE JULIO.

Si la cosa no cambio son equipos de 2 o de 4... y si alguno es un “echao pa’lante” y quiere ir en solitario también puede (puede que muera pero sino se prueba no se sabe :) )

Pues lo dicho hay que hacer los equipo/parejas para poder formalizar la inscripción, Yo personalmente creo que lo mejor son parejas porque en equipos de 4 no tocas a nada y hay mucha espera... pero como veáis.

Por el momento creo que contamos con:

·     Javi

·     Pablo

·     Davide

·     Eugenio

·     Marmi (como estrella invitada)

·     Miguel

Vamos comentando señores!!!

 

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Jueves, 03 de Mayo de 2012 08:34

Montes del Sella por un novato

Después de algo más de un año inmerso en el mundo BTT acogido por Espantaliebres tocaba ya inscribirse en una marcha un poco más "seria". Se trata del III Bike Maratón Montes del Sella, una de las citas ineludibles del calendario asturiano celebrada el pasado 22 de Abril desde las 10 AM en Ribadesella

Anteriormente había tomado parte en dos concentraciones organizadas en Mieres por "Los Sobraos" y también en la I Marcha BTT Les Feries en Pola de Lena de mano del Club Ciclista Puerta de Asturias. Se afrontan desde una perspectiva lúdica y casi jovial. Aunque en ningún caso se puede obviar la dureza de las rampas que nos pudimos encontrar y la exigencia técnica de algunas de sus bajadas, por lo menos para mí persona.

Aunque la prueba riosellana se defina como no competitiva, se respira otro ambiente ya desde la llegada a la villa al observar la ingente cantidad de ciclistas que pedalean hacia la zona de salida o preparan sus monturas. Y como no, lucir un dorsal y disponer de un chip para el control de tiempos despierta ese competidor que llevamos dentro, ya sea para hacerlo contra el resto o contra uno mismo.

Tras prepararnos, los Espantaliebres nos dirigimos a la salida. Saludamos a Jorge y Fidel que se colocan en posiciones más adelantadas para pelear por hacer un buen tiempo. También están por allí los amigos de TANDEM. El resto de Espantaliebres (Eugenio, Pablo, Javi, Miguel y un servidor) nos situamos un poco más atrás, cada uno con la meta que se haya puesto. La mía: terminar.

Las fotos de rigor con el móvil y alguna broma entre nosotros hacen más amena la espera. ¡Llega el momento! Se da la salida neutralizada dando una pequeña vuelta por la villa para después comenzar la prueba. Ya rodamos inmersos en el pelotón de casi 800 incaut@s que nos dimos cita en Ribadesella. Lo principal en esos instantes iniciales es evitar tapones y caídas.

Los primeros compases transcurren plácidamente. Atravesamos "La Cuevona", iluminada para la ocasión. Intentamos ir agrupados. El terreno pronto empieza a inclinarse, en las primeras rampas ya perdemos de vista a Miguel que está como un toro. Yo voy ganando alguna posición al tener la suerte de no echar pie a tierra, empresa difícil pues la cola que se va formando es cada vez más numerosa con distintos ritmos y niveles de pericia. Pedaleo en solitario durante unos pocos minutos hasta que llega mi compañero Javi y ascendemos juntos. Llega el momento en que tenemos que bajarnos debido a la aglomeración de bikers que se forma en un tramo donde el terreno no es favorable para reemprender la marcha. Cuando podemos montarnos de nuevo ascendemos hasta esta primera cima sin mayor problema. Realizamos una brevísima parada en el avituallamiento.

Tras una zona rápida de llaneo comienzan las malas sensaciones que ya no me abandonarían esa jornada dominical. Hacen acto de presencia unos molestos dolores en la zona lumbar. Relajo el ritmo para intentar atenuarlos y la bajada se hace llevadera incluyendo la ya famosa zona de la "procesionaria del pino" que con tantos picores y reacciones alérgicas "obsequió" a muchos participantes. Yo tuve suerte en ese aspecto y los únicos recuerdos sobre mi piel unos cuantos cortes sin mayores consecuencias.

En mi afán de calmar las molestias, me lo tomo con demasiada calma y pierdo de vista a Javi. Cuando casi ya me había hecho a la idea de  rodar solo durante bastante tiempo me lo encuentro lavando el barro de la transmisión en una mini-cascada. Detengo mi marcha y aprovecho para hacer lo mismo y estirar un poco la espalda. Retomamos la marcha y de repente escuchamos un "¡¡BANZAIIII!!", se trata de Eugenio, ¡¡que grande!!

Ya somos 3 Espantaliebres rodando juntos. Aprovechamos un sector cómodo para guardar fuerzas antes de afrontar el Bustacu. Vuelvo a tener un aviso y me veo obligado a parar de nuevo. Consigo enlazar rápidamente y llegamos al avituallamiento. Casi al instante llega Pablo bromeando y preguntando si no le esperábamos ver tan pronto.


Tras el descanso a subir toca. Las primeras rampas no dan pistas de lo que nos espera. Pronto nos vemos Javi y yo solos de nuevo. Sigo con el dolor pero intento aguantar a escasos metros de Javi. Pero llega la primera rampa seria, custodiada por una verja abierta para la ocasión. La intento atacar con decisión y paciencia, metiendo todo, parece que va bien la cosa con el molinillo. Lento pero seguro. Una engañifa que duró bastante poco ya que un patinazo me baja de la bici y no consigo arrancar. Veo a Javi, aunque cada vez más lejos. Tras unos cuantos metros empujando la bici, me aventuro a subirme de nuevo, aguantando sobre ella hasta justo después de la última curva de la ascensión. Ya voy solo. Estiro por enésima vez y opto por no malgastar fuerzas inútilmente. Subir andando me hace poder observar el paisaje. Espectacular, la verdad. Finalmente consigo coronar el Bustacu, ligeramente molesto porque creo podría haber subido sobre mi Canyon muchos tramos de los hice a pie.

Pedaleo ya pensando en que pronto empezará la bajada. Escasos fueron los metros que permanecí sobre la bicicleta, la parte que sigue inmediatamente al prao de la cima estaba repleta de barro y la mayoría de la gente optó por ir porteando. Intenté esquivar en la medida de lo posible las partes no ciclables pero resultaba complicado.

Llegó una zona más propicia y conseguí realizar gran parte de la bajada montado. Hasta El Fito llegué más o menos con solvencia. Salvo un susto en el escalón, que me lo encontré de golpe, tuve que frenar in-extremis y casi voy al suelo. Algún que otro golpe creo que me ahorré.

El primer tramo tras el Fito fue divertido con las trazadas poco ortodoxas a causa del barro y una bajada “prestosa”. Pero el fin de la diversión llegó pronto, latigazo lumbar, me tiro literalmente de la bici y me tumbo bocarriba, bocabajo, estiro, me quedo tumbado... Digno de ver. En esas llegan tres bikers, que asustados al verme inmóvil se detienen seguramente pensando que había tenido una caída antológica. Les cuento mis penas y se quedan hasta que me recompongo relativamente. Les doy las gracias como es menester y salgo a la par que ellos aunque decido bajar tranquilo, también con la esperanza de escuchar otro "¡¡BANZAIII!!" y poder bajar acompañado de otro Espantaliebres. Pero no llega el "samurai" así que aumento un poco el ritmo ya con la única idea de terminar en mí cabeza. Alcanzo a dos participantes a los que me uno durante un buen trecho. Uno de ellos me comenta: "Un Espantaliebres, ¿de dónde sois? ¿Sois muchos? ¡Estáis en todos lados!". "De Gijón, tampoco tantos lo que pasa con este nombre y la liebre en el culo nos hacemos notar", le contesto. La compañía y la charla no vienen mal para dejar de lado las penurias que estaba pasando.

A partir del último avituallamiento me quedo solo al decidir no parar. Me pongo un ritmo alegre dentro de mis posibilidades y la verdad es que me lo paso bien en un tramo de piedras incrustadas en el camino que atravieso bastante rápido. Me castigan un poco los repechos finales, no me los esperaba. En la última bajada voy bastante fuerte y acabo en el suelo sin consecuencias. Llegan un par de participantes que se interesan por mí, les doy las gracias, me pongo en pie rápidamente y continúo con ansias de acabar. Ya en el paseo de la playa se me calman los ánimos y sigo tranquilamente hasta parar el cronómetro en 6:29:48.602. Ninguna maravilla, pero después de todo satisfecho por terminar.

Después a recoger la bolsa con las viandas que nos proporcionó la organización, a lavar la bici y a tomar una merecida y necesaria ducha. Todo ello con ganas de llegar a casa para reponerme del esfuerzo.

Es obligada también la mención a la organización de la prueba que desde mi humilde opinión fue excelente. Gracias a Empate, a Tandem Sport y al resto de patrocinadores y colaboradores por brindarnos esta jornada. Por supuesto también a mis compañeros Espantaliebres y a todos los que me encontré por el camino. El año que viene estaré por ahí de nuevo sin duda alguna.

Ahora pensando ya en el I Desafío BTT Piloña-Cabranes y, cómo no, en afrontar por primera vez los 10.000 del Soplao, pero esa será otra historia…

 

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Miércoles, 02 de Mayo de 2012 17:48

Montes del Sella por un novato

Después de algo más de un año inmerso en el mundo BTT acogido por Espantaliebres tocaba ya inscribirse en una marcha un poco más "seria". Se trata del III Bike Maratón Montes del Sella, una de las citas ineludibles del calendario asturiano.

Anteriormente había tomado parte en dos concentraciones organizadas en Mieres por "Los Sobraos" y también en la I Marcha BTT Les Feries en Pola de Lena de mano del Club Ciclista Puerta de Asturias. Se afrontan desde una perspectiva lúdica y casi jovial. Aunque en ningún caso se puede obviar la dureza de las rampas que nos pudimos encontrar y la exigencia técnica de algunas de sus bajadas, por lo menos para mí persona.

Aunque la prueba riosellana se defina como no competitiva, se respira otro ambiente ya desde la llegada a la villa al observar la ingente cantidad de ciclistas que pedalean hacia la zona de salida o preparan sus monturas. Y como no, lucir un dorsal y disponer de un chip para el control de tiempos despierta ese competidor que llevamos dentro, ya sea para hacerlo contra el resto o contra uno mismo.

Tras prepararnos, los Espantaliebres nos dirigimos a la salida. Saludamos a Jorge y Fidel que se colocan en posiciones más adelantadas para pelear por hacer un buen tiempo. También están por allí los amigos de TANDEM. El resto de Espantaliebres (Eugenio, Pablo, Javi, Miguel y un servidor) nos situamos un poco más atrás, cada uno con la meta que se haya puesto. La mía: terminar.

Las fotos de rigor con el móvil y alguna broma entre nosotros hacen más amena la espera. ¡Llega el momento! Se da la salida neutralizada dando una pequeña vuelta por la villa para después comenzar la prueba. Ya rodamos inmersos en el pelotón de casi 800 incaut@s que nos dimos cita ese 22 de Abril de 2010  las 10 de la mañana en Ribadesella. Lo principal en esos instantes iniciales es evitar tapones y caídas.

Los primeros compases transcurren plácidamente. Atravesamos "La Cuevona", iluminada para la ocasión. Intentamos ir agrupados. El terreno pronto empieza a inclinarse, en las primeras rampas ya perdemos de vista a Miguel que está como un toro. Yo voy ganando alguna posición al tener la suerte de no echar pie a tierra, empresa difícil pues la cola que se va formando es cada vez más numerosa con distintos ritmos y niveles de pericia. Pedaleo en solitario durante unos pocos minutos hasta que llega mi compañero Javi y ascendemos juntos. Llega el momento en que tenemos que bajarnos debido a la aglomeración de bikers que se forma en un tramo donde el terreno no es favorable para reemprender la marcha. Cuando podemos montarnos de nuevo ascendemos hasta esta primera cima sin mayor problema. Realizamos una brevísima parada en el avituallamiento.

Tras una zona rápida de llaneo comienzan las malas sensaciones que ya no me abandonarían esa jornada dominical. Hacen acto de presencia unos molestos dolores en la zona lumbar. Relajo el ritmo para intentar atenuarlos y la bajada se hace llevadera incluyendo la ya famosa zona de la "procesionaria del pino" que con tantos picores y reacciones alérgicas "obsequió" a muchos participantes. Yo tuve suerte en ese aspecto y los únicos recuerdos sobre mi piel unos cuantos cortes sin mayores consecuencias.

En mi afán de calmar las molestias, me lo tomo con demasiada calma y pierdo de vista a Javi. Cuando casi ya me había hecho a la idea de  rodar solo durante bastante tiempo me lo encuentro lavando el barro de la transmisión en una mini-cascada. Detengo mi marcha y aprovecho para hacer lo mismo y estirar un poco la espalda. Retomamos la marcha y de repente escuchamos un "¡¡BANZAIIII!!", se trata de Eugenio, ¡¡que grande!!

Ya somos 3 Espantaliebres rodando juntos. Aprovechamos un sector cómodo para guardar fuerzas antes de afrontar el Bustacu. Vuelvo a tener un aviso y me veo obligado a parar de nuevo. Consigo enlazar rápidamente y llegamos al avituallamiento. Casi al instante llega Pablo bromeando y preguntando si no les esperábamos ver tan pronot.

Tras el descanso a subir toca. Las primeras rampas no dan pistas de lo que nos espera. Pronto nos vemos Javi y yo solos de nuevo. Sigo con el dolor pero intento aguantar a escasos metros de Javi. Pero llega la primera rampa seria, custodiada por una verja abierta para la ocasión. La intento atacar con decisión y paciencia, metiendo todo, parece que va bien la cosa con el molinillo. Lento pero seguro. Una engañifa que duro bastante poco ya que un patinazo me baja de la bici y no consigo arrancar. Veo a Javi aunque cada vez más lejos. Tras unos cuantos metros empujando la bici, me aventuro a subirme de nuevo, aguantando sobre ella hasta justo después de la última curva de la ascensión. Ya voy solo. Estiro por enésima vez y opto por no malgastar fuerzas inútilmente. Subir andando me hace poder observar el paisaje. Espectacular, la verdad. Finalmente consigo coronar el Bustacu, ligeramente molesto porque creo podría haber subido sobre mi Canyon algún tramo de los que hice a pie.

Pedaleo ya pensando en que pronto empezará la bajada. Escasos fueron los metros que permanecí sobre la bicicleta, la parte que sigue inmediatamente al prao de la cima estaba repleta de barro y la mayoría de la gente optó por ir porteando. Opté por intentar esquivar en la medida de lo posible las partes no ciclables pero resultaba complicado.

Llegó una zona más propicia y conseguí realizar gran parte de la bajada montado. Hasta El Fito llegué más o menos con solvencia. Salvo un susto en el escalón, que me lo encontré de golpe y tuve que frenar in-extremis y casi voy al suelo. Algún que otro golpe creo que me ahorré.

El primer tramo tras el Fito fue divertido con las trazadas poco ortodoxas a causa del barro y una bajada “prestosa”. Pero el fin de la diversión llegó pronto, latigazo lumbar, me tiro literalmente de la bici y me tumbo bocarriba, bocabajo, estiro, me quedo tumbado... Digno de ver. En esas llegan tres bikers, que asustados al verme inmóvil se detienen seguramente pensando que había tenido una caída antológica. Les cuento mis penas y se quedan hasta que me recompongo relativamente. Les doy las gracias como es menester y salgo a la par que ellos aunque decido bajar tranquilo, también con la esperanza de escuchar otro "¡¡BANZAIII!!" y poder bajar acompañado de otro Espantaliebres. Pero no llega el "samurai" así que aumento un poco el ritmo ya con la única idea de terminar en mí cabeza. Alcanzo a dos participantes a los que me uno durante un buen trecho. Uno de ellos me comenta: "Un Espantaliebres, ¿de dónde sois? ¿Sois muchos? ¡Estáis en todos lados!". "De Gijón, tampoco tantos lo que pasa con este nombre y la liebre en el culo nos hacemos notar", le contesto. La compañía y la charla no vienen mal para dejar de lado las penurias que estaba pasando.

A partir del último avituallamiento me quedo solo al decidir no parar. Me pongo un ritmo alegre dentro de mis posibilidades y la verdad es que me lo paso bien en un tramo de piedras incrustadas en el camino que atravieso bastante rápido. Me castigan un poco los repechos finales, no me los esperaba. En la última bajada voy bastante fuerte y acabo en el suelo sin consecuencias. Llegan un par de participantes que se interesan por mí, les doy las gracias, me pongo en pie rápidamente y continúo con ansias de acabar. Ya en el paseo de la playa se me calman los ánimos y sigo tranquilamente hasta parar el cronómetro en 6:29:48.602. Ninguna maravilla, pero después de todo satisfecho por terminar.

Después a recoger la bolsa con las viandas que nos proporcionó la organización, a lavar la bici y a tomar una merecida y necesaria ducha. Todo ello ya pensando en llegar a casa para reponerse del dolor lumbar y del cansancio lo antes posible.

Es obligada también la mención a la organización de la prueba que desde mi humilde opinión fue excelente. Gracias a Empate, a Tandem Sport y al resto de patrocinadores y colaboradores por brindarnos esta jornada. Por supuesto también a mis compañeros Espantaliebres y a todos los que me encontré por el camino. El año que viene estaré por ahí de nuevo sin duda alguna.

Ahora pensando ya en el I Desafío BTT Piloña-Cabranes y, cómo no, en afrontar por primera vez los 10.000 del Soplao, pero esa será otra historia…

Publicado en Espantaliebres
Domingo, 06 de Mayo de 2012 13:45

DESAFIO BTT PILOÑA-CABRANES

 

Una Marcha mas con muy buena pinta. Esta vez nos vamos al concejo de Piloña, y de la mano de “CLUB CICLISTA CAYON” (Con los que coincidimos en la Gijón Covadonga del año pasado) y “TEAM BIKE CABRANES”. El recorrido pinta que va a ser muy chulo y  duro, 2000m en 60Km de pistas y muchas trialeras…


La marcha esta prevista para el domingo 6 de Mayo a las 10:00. La organización da 7 horas para acabar el recorrido con 4 puntos de corte intermedios a las 14:00, 15:00, 16:00 y 16:30.


El costes de inscripción de 25€ para federados y 35 para los no federados
Mas info en http://desafiobttpilona-cabranes.blogspot.com/


Ya tenemos a 2 Espantaliebres apuntados!

 

Espantajaos apuntados:

  • Pablo.
  • Miguel.

 

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